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Introducción de Perdido en el Bosque

 

¡Este va a ser un verano memorable!
Después de haber pasado unas semanas en la playa, ahora que ha llegado agosto tu abuelo te ha propuesto irte con él de camping. Y a tus padres les ha parecido estupendo.
Ellos también habían ido de camping con sus abuelos siendo pequeños, y quieren que vivas esa experiencia tú también. Además el abuelo va a llevarte al lugar donde él acampaba de pequeño, y donde llevó a tu padre cuando era pequeño antes que a ti.
- Ya verás que es un lugar muy especial… a ver si tú resuelves el misterio - te ha dicho tu padre guiñándote un ojo cuando te subías al coche cargado de bártulos del abuelo.
Durante el viaje, el abuelo te explica muchas cosas sobre el lugar al que vais. Que es un bosque grande y denso dentro del parque nacional. Que hay una pequeña montaña en cuya cima hay unas vistas impresionantes. Que los forestales se ocupan de que no quede contaminado por la actividad humana, que reintrodujeron osos pero que estarán hibernando, que los pescadores suelen estar siempre en los remansos del río porque hay abundancia de truchas…
En definitiva, que es un lugar estupendo.
- Quitando el asunto del misterio del pies grandes – dice el abuelo como quien no quiere la cosa, mientras vais dejando atrás los pueblos cada vez más pequeños que hay alrededor del parque.
Te quedas mirando al abuelo.
- ¿Cómo has dicho? – le preguntas.
- Oh, el misterio del pies grandes – repite el abuelo mirándote unos segundos.
Y entonces te explica la leyenda.
Desde hace décadas se dice que en el bosque al que os dirigís habita un monstruo, un ser humanoide, muy peludo y grande, con unos pies enormes. En América los llaman Big foot, y la leyenda está también muy extendida. Según te explica tu abuelo, desde que él era pequeño ha oído hablar de que en ese bosque hay uno, y que acecha a los excursionistas que se adentran en su territorio, y que a veces los secuestra y desaparecen.
Miras fijamente al abuelo, porque no estás seguro de si debes creerle. A lo mejor solo te está explicando ese cuento para hacer más entretenida la acampada. Y en ese caso, ¿por qué no seguirle el juego?
- ¿Se come a la gente, abuelo? – le preguntas al final.
- No se sabe… - te contesta -. Hay quien dice que se los come. Otros dicen que simplemente se los lleva a su cueva para tener amigos, pero que nunca les deja volver a la civilización, de forma que ellos también se convierten en seres salvajes. La cuestión es que quien se ha topado con él, nunca ha vuelto para poder contarlo.
Sientes un escalofrío pero intentas que no se note.
- ¿Tú lo has visto alguna vez? – le preguntas.
- Alguna vez he creído ver algo entre las ramas, cuando acampaba de pequeño, y también tu padre creyó encontrar pistas cuando le traía de camping aquí. Incluso los forestales han visto huellas extrañas a veces.
El abuelo te mira, mientras os desviáis a un camino de tierra junto al que hay un letrero que indica que se está entrando en la zona de excursionismo y pesca del parque nacional.
- Pero esos monstruos son astutos, hijo – te advierte el abuelo -. Es la forma en que han conseguido sobrevivir tanto tiempo a la presión humana. Son sigilosos, pueden estar acechándote sin que te des cuenta. Pero si no quieren nada contigo, te dejarán en paz. El de este bosque es muy pacífico, dicen.
- A lo mejor solo se siente solo y quiere amigos – dices.
- A lo mejor sí, o a lo mejor no. Pero seremos cuidadosos.
El abuelo te guiña un ojo. No sabes si creerte la historia o no, con el abuelo nunca se sabe. Pero la verdad es que sí que habías oído hablar antes de los pies grandes, igual que del yeti, y en un bosque tan grande y antiguo… ¿quién sabe lo que puede haber? Sea verdad o no, decides seguirle el juego al abuelo.
- No te preocupes – le dices -. Intentaremos probar que existe para hacernos famosos, y si te secuestra yo te salvaré.
El abuelo te sonríe mientras aparca el coche en el parking de tierra, donde hay algunos otros automóviles.
- Muchas gracias hijo, cuento contigo. Pero acuérdate de que esto es la naturaleza, y hay que tenerle respeto.
Sí, tanto él como tus padres han estado dándote consejos de lo que hacer si pasa esto o aquello. Lo importante es no ser un excursionista descerebrado de los que se meten en problemas, como dice el abuelo...

 


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